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Sin duda alguna uno de los indiscutibles atractivos del AV es su ubicación, en un recinto histórico que dota de personalidad propia al Festival y lo sumerge en un microcosmos único. Por ello os damos algunos datos históricos del mismo para que os ubiquéis históricamente. El Castillo Sohail -o Suhayl- se encuentra situado en plena desembocadura del río Fuengirola, sobre una pequeña colina aislada que se eleva 38 metros sobre el nivel del mar. Esta circunstancia lo convierte en un mirador privilegiado de una amplia franja costera dominada por la Sierra de Mijas y en la que se inscribe el municipio fuengiroleño. Las magníficas condiciones geográficas de este lugar permitieron, desde época antigua, el continuado poblamiento de sus laderas por púnicos y romanos. Sobre las ruinas de sus asentamientos se edifica, ya en época califal, un primer enclave -quizás una torre almenara- del que subsisten pocos datos arqueológicos y documentales. Posteriormente, en el siglo XII, los almorávides levantan un recinto defensivo (ribat) de planta irregular, adaptándose a los desniveles del terreno, con ocho lienzos de muralla, reforzados por igual número de torres de caras rectas. En una de ellas, la torre principal, se abriría el acceso al espacio interior utilizando el sistema de eje acodado. Su ubicación le hace pieza clave en la red de vigilancia del litoral con una estrecha vinculación con las torres almenaras más próximas. Además controla la desembocadura del río y la vía de comunicación terrestre entre Málaga y Marbella. Esta circunstancia lo convierte en refugio ocasional de viajeros entre los que cabría citar al viajero tangerino Ibn Battuta. En el año 1485 el Castillo es ocupado por el ejército cristiano en plena ofensiva contra el reino nazarí de Granada. En ese instante dará comienzo un proceso de readaptación de su arquitectura que lo irá acercando a su fisonomía actual. En el siglo XVI la torre principal deja de ser el acceso al recinto, procediéndose a la apertura de una nueva entrada en el lienzo norte, asimismo destaca la eliminación de una de sus torres de levante para la construcción de una plataforma para el emplazamiento de cañones. Ya en el siglo XVIII, en el año 1730, el Conde de Montemar, Comandante General de la Costa realiza nuevas reformas con el fin de alojar en el interior del recinto un escuadrón de caballería -nuevos edificios cuarteleros, caballerizas, almacenes,...- que se verá ampliada en 1785 con la potenciación de la zona de la batería y con el reforzamiento de las zonas altas del frente este y sureste de la muralla. En plena Guerra de la Independencia, en el año 1810, el Castillo es ocupado por el ejército francés, siendo abandonado en plena retirada de los ejércitos imperiales en el año 1812. Los efectos de la huida se dejan sentir con la voladura del ángulo suroeste de la muralla. Las obras de restauración traerán consigo el levantamiento de un nuevo muro con aspilleras que propiciará una reducción del espacio interior frente a la primitiva planta musulmana. Pocos años más tarde, y tras un breve período como puesto de carabineros, el Castillo pierde su función militar, procediéndose a su pública subasta. El paso a manos civiles lo introduce en un período de abandono que no se ve interrumpido hasta la mitad del presente siglo. En el año 1989, una vez incorporado al Patrimonio municipal, se pone en marcha un proyecto global de consolidación y de rehabilitación. Desde el año 1995 la Escuela-Taller Castillo Sohail, encargada de la ejecución de las obras, está llevando a cabo trabajos de cara a la recuperación definitiva de este recinto histórico que le permitirá convertirse en un importante centro cultural de la Costa del Sol. |